Tomás Ávila destacó que se trata de incidentes normales en esa industria y que el daño fue menor
Para el director de RIAMA, no se puede hablar de accidentes, pues eso supone daños a las personas. Y aunque la Profepa informó haber abierto un expediente a raíz de los hechos del 30 y 31 de enero, el funcionario aseguró que no existe tal. Foto: Luis Tell
Para Tomás Ávila González, gerente de la refinería “Ingeniero Antonio M. Amor” (RIAMA), la fuga de gas en la planta hidrosulfuradora de aceites y la emisión de contaminantes de la planta catalítica ocurrida la semana pasada “son cosas que pasan, afortunadamente no pasó a mayores y unas horas después las plantas siguieron en operación normal”.
El funcionario federal explicó cómo en todas las instalaciones de este tipo hay eventos que no se pueden controlar, y aseguró que los incidentes registrados en la paraestatal la semana pasada fueron causa de una falla operativa que emitió gases a la atmósfera de forma breve. En el caso de la fuga de gas, fue ocasionada por la falla de una línea, y las personas que se encontraban trabajando lo inhalaron y se sintieron un poco mal, pero afortunadamente no fue nada grave, dijo.
“No son accidentes, en los accidentes hay daños personales; son incidentes que pasan en instalaciones como cualquiera instalación que con el tiempo le falla un equipo por el tiempo de vida que tiene y el mantenimiento que se le da, en este caso fue una fuga que se presentó, de una falla que hubo en una línea, afortunadamente fue leve, se paró la instalación, se reparó y no hubo ningún problema”, precisó.

Falla del equipo, no falla humana
Ávila González precisó, “no fue una falla humana, falló el equipo porque su vida útil se había agotado y aunque estaba programada su mantenimiento, todavía no había llegado la fecha requerida, es como cualquier vehículo, que dice que el servicio se le debe dar a los 5 mil kilómetros, pero si antes se le poncha una llanta, hay que arreglarla”.
El gerente de RIAMA informó que una vez ocurridos los incidentes, “inmediatamente se restableció (la operación de la planta), fue cosa de horas nada más” y aquí aclaró que ésta no es la refinería más antigua, pues dijo “la más antigua de Pemex es la refinería de Minatitlán, y acaba de ser reconfigurada”. Agregó que la paraestatal siempre tiene las puertas abiertas para todos los inspectores federales, ya sean de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Comisión Nacional del agua o de la Secretaría del Trabajo.
“No hay ningún problema, tenemos un programa de visita de ellos y estamos siempre en comunicación”. Incluso, aseguró que no hay expedientes abiertos en su contra, “si nos visitaron, constataron todo lo que sucedió, se les atendió, se les dio toda la información requerida y hasta el momento no hay ningún expediente abierto”, finalizó.
ÉNFASIS
El martes 30 de enero, dos trabajadores se intoxi-caron por una fuga de gas en la planta hidrodesulfuradora, siendo hospitalizados para descartar un daño mayor. Al día siguiente, vapor con hidrocarburos emanó de la planta catalítica, pero sin afectaciones a los trabajadores. Por estos hechos, la Profepa abrió un expediente en contra de la paraestatal.
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