

La Chinaca
"¿Y lo que dejó la fiesta espirituosa? Puras vergüenzas pa’ los habitantes y habitantas de la capital de mi tierra cervantina y harto encarbonamiento, porque la neta del planeta, el último fin de semana el Festival Internacional Cervantino fue todo un desmoder, propio de los ñoritos y ñoritas que ni idea tuvieron de lo que se trató la trigésima sexta edición de la fiesta cultural más grande de América Latina, y que bien harían las autoridades de todos los estados y ciudades de la República Mexicana, de documentar y darle a conocer a sus jóvenes vía planteles educativos y medios de comunicación, de lo que se trata este festival" Así dice en su mailazo mañanero que nos envía el ñor Filiberto, quien a según comenta, vino a disfrutar de los últimos espectáculos del FIC y se vio entre el maremágnum de gente que llenó las principales calles de la tierra de mis amores, quedando admirado de la ignorancia de los jóvenes que en su ir y venir por el centro de la ciudá, preguntaban a cuanto transeúnte se encontraban, ¿ónde está el Cervantino? los más les decían por donde vas y los menos tratando de darle sentido a la presencia de los visitantes les explicaban, ah mira, bla, bla, bla, aún así los visitantes de última hora se quedaron con las ganas de disfrutar del verdadero festival ya que pos al cuarto pa’ las doce, no iban a encontrar boletos para los espectáculos y si no tenían ni la remota idea de lo que es este acontecimiento y de lo que representa para el mundo entero, pos menos iban a saber de boletos, de reservaciones de los espectáculos y en fin de un montón de cosas que hubieran podidos cultivarles la conciencia y el espíritu a estas nuevas generaciones, que la mera verdá, nomás vinieron a descontrolar a los cuerpos de seguridad, pos tanta juventud no cabía en las calles de la ciudad, que se quedaron regadas con el liquido de riñón y de popochas que alguien más desventurado hizo allá por el Congreso del Estado, licor barato, malos hedores corporales y más se vio y se sintió en esta treintañera edición, que la neta dejó sin respiración a los ranajuatenses, imagínense cómo habrán dejado a las autoridades correspondientes.
De plano y a la voz de ya, señala don Fili, se deben tomar las debidas medidas precautorias y de orientación pa’ que de una güena vez, vayan sabiendo todos los que habitan nuestro mágico y maravilloso país, qué es el Festival Cervantino, por qué se hizo internacional, cuál es su contenido y desde luego y dándole el debido mérito, evidenciar que el mero mero petatero de este singular acontecimiento en que se dan cita las manifestaciones más bellas del ser humano, fue ni manos ni menos que Enrique Ruelas Espinoza, director y fundador del Teatro Universitario, cuyas pretensiones teatrales encontraron eco entre un grupo de cultos universitarios e intelectuales, de guanajuatenses de corazón y sobre todo de autoridades sensibles al arte que dieron todo su apoyo y también la lana, aunque haya sido poquita, pero que harto sirvió para que los integrantes del teatro universitario lucieran como en la época del escritor Miguel de Cervantes Saavedra, sólo así se podrán entender los porqués de este acontecimiento, y que la neta, no es pa’ venir a llenar las calles de orines y malos hedores y hacer desorden convirtiendo a la ciudad en la cantina y el hotel más grande del mundo, never de limón, la fiesta tiene otra esencia, y miren que lo dice un fuereño, que nomás de ver en lo que se ha convertido la Fiesta del Espíritu, mejor se regresó a su bella ciudad hidrocálida, donde tampoco cantan mal las rancheras, allá también hay cultura, pasado e historia que le han dado grandes personajes como el grabador aguascalentense José Guadalupe Posadas y más en fin.
Sigan reportándose al teléfono 73-2-43-50 o al tuzadero@yahoo.com.mx

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