LEÓN

"Es el momento en el que descubramos que es Dios mismo quien nos da la conversión, y si eso ya no lo entendemos, si ya no somos capaces de distinguir entre el bien y el mal entonces es señal de que algo muy grave ha pervertido lo profundo del corazón de nuestra sociedad, algo está ocurriendo en el ambiente del corazón de nuestra sociedad".
José Guadalupe Martín Rábago, arzobispo de León
"Una invitación para quienes se han involucrado de manera directa en delitos graves que destruyan vidas, cambien su vida, construyan lo que han destruido, todavía es posible que puedan tener caminos de vida".
Sin embargo, durante su homilía, no sólo hizo el llamado a quienes participan directamente en actos delictivos, sino también para las personas que se involucran en actos de corrupción, ya que aseguró que ellos también se vuelven "cómplices", y que este tipo de actuaciones "merecen la condena de Dios".
"No solamente lo digo para quienes de manera directa afectan la conducta delictiva sino también para quienes de alguna manera son corresponsables porque pervierten la legislación y la justicia, para quienes aceptan sobornos, para quienes de alguna manera son cómplices aceptando que las cosas están como están y no queriendo poner una palabra o una acción para que las cosas cambien".
Por lo anterior, Martín Rábago sostuvo que es necesario que la sociedad haga el mejor de sus esfuerzos, ya que si la ciudadanía no sabe distinguir entre el bien y el mal, esto quiere decir que "algo muy grave" está sucediendo.
El arzobispo de León recordó a los feligreses las palabras del Papa Juan Pablo II, quien alguna vez señaló que "en el nombre de Cristo resucitado, basta ya de violencia, conviértanse", frase que dijo, debería aplicarse hoy a la conciencia de la sociedad.
Finalmente, Marín Rábago pidió a Dios que México tenga "caminos de justicia y de paz", y que permita vivir en un clima de vida y no de muerte.
¡BASTA CON LA VIOLENCIA!
De igual manera, en el semanario "Gaudium" que edita la Arquidiócesis de León, Martín Rábago señaló que la sociedad mexicana "ha sido sacudida hasta los cimientos" por los hechos violentos que se han suscitado últimamente, realidad que ha provocado "enormes daños físicos, psicológicos y espirituales a la población en general".
En el artículo escrito por el arzobispo se señala además: "de ninguna manera considero que debe bajarse la guardia en la lucha armada contra el narcotráfico, a través de la fuerza que corresponde en exclusiva al Estado, para salvaguardar la seguridad de la sociedad"; pero además hizo un llamado a los criminales.
"Pero quiero referirme a la aportación que se espera de la Iglesia por medio de un claro, explícito y decidido llamado a quienes se dedican a estas actividades criminales; necesitamos decirles que es absolutamente incompatible su participación en organizaciones que destruyen la paz social y la vida misma, con su pertenencia a la Iglesia y con la profesión de la fe cristiana".

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