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*Psicólogo y activista social

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*Parentalidad

Gaudi Rodríguez Juárez

Niños institucionalizados
Domingo, 21 de Septiembre de 2008

Idealmente un niño debe crecer en el seno de una familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión. Cuando crece en un albergue, ese ideal se rompe. Entonces, es labor y responsabilidad de las instituciones públicas y privadas promover que el ideal se restablezca, porque al llevarlos a los albergues logramos salvarlos del maltrato y abandono en el que vivían pero difícilmente podremos proporcionarles todos los alimentos afectivos que requieren para llegar a tener una personalidad bien integrada.

En nuestro país hay miles de niños viviendo en albergues institucionalizados por carecer de cuidados familiares. ¿Cuántos son? No sabemos. Sólo contamos con aproximaciones; una proyección del DIF Nacional basada en estimaciones de crecimiento poblacional del CONAPO considera que de continuar las actuales circunstancias socio-demográficas del país, para el año 2010 habrá, aproximadamente, 29 mil 310; sin embargo, en el 2004, Norma Mendoza Alexandry calculó que ese año habría 34 mil 650. La Red Local de Organismos a Favor de la Infancia calculó por lo menos mil niños viviendo en instituciones privadas de la ciudad de León.

De ahí que en el 2006 el Comité de los Derechos del Niño de la ONU haya tomado nota de del gran número de niños que viven en instituciones de nuestro país y lamentado la falta de información (el número, las condiciones de vida y otros factores) y de supervisión de las instituciones (aún las administradas por el sector privado) por parte del Estado.

Para muchos niños, la institucionalización es una opción viable, y en muchas ocasiones, la única, sobre todo para niños grandes o para aquellos que tienen familia pero ésta no puede llevar a cabo la crianza total debido a problemas de desempleo, pobreza, crisis o familiar, etcétera. Sin embargo, existen otros que viven ahí sin justificación alguna. Me refiero a los que no tienen familia que se preocupe por ellos, niños expósitos, niños abandonados por sus padres en los albergues, o niños que fueron gravemente maltratados.

Con relación a estos, el Comité de los Derechos del Niño de la ONU recomendó a nuestro país, establecer reglamentos basados en los derechos del niño y aprobar un programa para reforzar y aumentar las oportunidades para que los niños tengan otros tipos de tutela, por ejemplo, promulgando leyes eficaces, fortaleciendo las estructuras existentes como la de la familia extensa, capacitando mejor al personal y asignando más recursos a los órganos pertinentes. Porque el derecho de los niños es a vivir en una familia, no en una institución.

En un estudio realizado en Amigo Daniel, A.C. (Bonilla, Dieck & Esparza, 2007), se analizó la situación de 80 niños ingresados al albergue por el problema de maltrato y se pudieron detectar algunas causas por las cuales se prolongó la institucionalización; de ahí se desprendieron algunas áreas de oportunidad para evitarla:

*Trabajar juntos, gobierno y sociedad civil, en la protección y atención de los niños maltratados. En nuestro país el 51 por ciento de los niños sin cuidados familiares están bajo custodia de instituciones privadas, en el estado de Guanajuato el 100 por ciento. De ahí la importancia de mejorar la coordinación entre el sector público y privado, de lo contrario los resultados serán poco impactantes y poco efectivos, redundando en sufrimiento innecesario de los niños y violación a sus derechos humanos.

* Precisar las leyes, penales y civiles concernientes al maltrato (aún existen lagunas en la ley y hace falta armonizarlas con la Convención sobre los Derechos del Niño).

* Unificar los criterios judiciales en cuanto a la resolución adecuada de casos de maltrato infantil.

* Reducir de trámites administrativos en la resolución de los casos.

El especialista en maltrato infantil, Dr. Arturo Loredo Abdalá, Coordinador de la Clínica de Atención Integral al Niño Maltratado del INP, nos recuerda que "de la participación y coordinación de todas las personas e instituciones que se enfrentan al fenómeno de maltrato infantil, dependerá la ganancia en tan desigual batalla (la del maltrato infantil)".

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