Familiares de la señora María Luisa Montoya viuda de Jaramillo, ya fallecida, a quien -aseguran- despojó de sus bienes y dinero el sacerdote católico José Luis Parra Cabrera, entonces párroco de Atotonilco, esperan que la justicia llegue luego de 14 años ya que, aunque se le decretó la formal prisión al religioso, éste salió con una fianza y nunca devolvió fincas, locales comerciales, tierras de cultivo y centenarios que eran propiedad de la finada.
El caso de María Luisa Montoya tuvo repercusiones estatales y nacionales en su tiempo, e incluso hizo que interviniera la máxima autoridad católica en México, el entonces nuncio apostólico Girolamo Prigione, quien dio instrucciones al entonces obispo de la Diócesis Jesús Humberto Velázquez Garay para que se obligara a Parra Cabrera a regresar lo despojado, pero nunca se hizo.
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Sara Montoya Patiño, representante de la familia, describió que, como su guía espiritual, administrador de sus bienes y abusando de su confianza, en 1994 Parra Cabrera se apropió de una finca y 11 locales comerciales en la calle Guadalupe Victoria, seis casas más en la calle Francisco González Bocanegra, 96 hectáreas de tierra en Santa María del Refugio, mil 300 centenarios de oro y el dinero de las cuentas que tenía la señora María Luisa en los bancos Banamex y Serfin.
Para tal efecto, el párroco hizo firmar a la persona, que entonces ya tenía más de 60 años, contratos de compraventa a su favor. Los bienes –dijo- el religioso los puso a nombre de la mujer con la que vivía y de sus cinco hijos.
Expuso que cuando se dieron cuenta de lo que ocurría, ya era demasiado tarde, y al no encontrar eco en las autoridades de la Diócesis, decidieron interponer una denuncia penal.
En 1996 Parra Cabrera fue detenido mientras ejercía su ministerio en Atotonilco, en San Miguel de Allende, y el Juez Primero de lo Penal, Plácido Álvarez Cárdenas, le dictó la formal prisión en abril, pero éste logró salir con una fianza de mil 500 pesos.
La afectada falleció ese mismo año.
A pesar de las órdenes del delegado apostólico nunca fueron devueltos los bienes de la señora Montoya y el caso se fue a una segunda instancia en la que el cura se defendió con todo para mantener así las cosas, describió Montoya Patiño.
"Por eso recurrimos a los tribunales en la última instancia con un juicio de amparo –dijo- porque nuestra tía murió en la pobreza, luego de que el sacerdote la dejósin nada y abandonada en la comunidad de Cerano, en Yuriria, de donde nosotros la recogimos".
Sara Montoya expuso que los magistrados que tienen el asunto para su resolución son José Manuel Arredondo Elías, José Juan Trejo Orduña y José Castro Aguilar, "los familiares esperamos que la justicia salga triunfadora y sean devueltos los bienes que con engaños se quitaron a María Luisa", incluso señaló que en este asunto hubo complicidad con el notario Jorge Chaurand Arzate, ante quien se firmaron los documentos.
Describió que este año envió un escrito al secretario de gobierno Gerardo Mosqueda, pidiendo también su apoyo y ha recurrido a todas las instancias posibles.
José Luis Parra Cabrera fue separado de esta Diócesis desde entonces y actualmente reside en Guadalajara, Jalisco, aunque se ignora si aún ejerce funciones sacerdotales.

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