
"Todo lo que concierne a la musicología, desde cómo ejercía su carrera un músico, sus aspectos socioeconómicos, la sociología del músico, la recepción por parte de la población, se debe investigar"
Carlos Vidaurri Aréchiga, catedrático de la Universidad de Guanajuato
Para Carlos Vidaurri Aréchiga vale la pena rescatar la historia sonora musical de esta ciudad, una historia de la que, salvo algunas generalidades, "nada se sabe", por lo que una investigación en ese ámbito "es una asignatura pendiente y cuanto antes se emprenda mejor", añadió.
"No tener la historia de la música de esta ciudad, sería una omisión grave", sostuvo el maestro de la Escuela de Música de la Universidad de Guanajuato (UG) después de anotar que en esta ciudad, en los siglos XVIII y XIX, sí había una actividad musical efectiva y demanda por aprender música, porque había academias particulares y clases a domicilio.
"Había mucha actividad musical, sobre todo porque ésta era una ciudad muy rica, llena de órganos buenísimos en las iglesias, para los cuales seguramente se escribió música", además de que en algunas casas había pianos y sobre la calle de Pocitos una finca provista de un pequeño teatro "donde la gente hacia sus tertulias y los aficionados montaban sus obras, tengo programas de mano del Siglo XIX donde se organizaban zarzuelas".
Entrevistado después de dictar una conferencia sobre "El Archivo Histórico de la Universidad de Guanajuato y la Biblioteca Armando Olivares como fuentes auxiliares para la investigación musicológica", Carlos Vidaurri Aréchiga comentó que la investigación musicológica es una tarea que apenas empieza.
"Y es importante empezar a involucrar a estudiantes de la Escuela de Música, donde se tiene contemplado abrir, en la licenciatura, una terminal que tenga que ver con investigación, para abordar ese tema, no solamente estar produciendo músicos que toquen instrumentos.

Indicó que el Archivo General y la "Armando Olivares" no cuentan con fondos especializados, como serían los de una biblioteca de un conservatorio de música, de una catedral o de una iglesia, pero subrayó que "sí contiene lo que llamamos literatura musical, sin ser precisamente partituras, sino cualquier referencia a la música reflejada en literatura en cualquier tipo de formato".
"Todo eso es útil para el musicólogo", dijo y puntualizó que existen protocolos de cabildo y libros notariales que pueden contener pequeños datos que son indicios para los musicólogos, que los sistematizan y los hacen crecer.
"Todo lo que concierne a la musicología, desde cómo ejercía su carrera un músico, sus aspectos socioeconómicos, la sociología del músico, la recepción por parte de la población, se debe investigar", dijo y expuso que en esos y otras bibliotecas "se pueden obtener elementos suficientes para conformar una disertación musicológica".
Carlos Vidaurri Aréchiga enfatizó que ese material debe ser aprovechado por la comunidad universitaria y recordó que parte de la intención de la 2da. Jornada del Patrimonio Documental Universitario "es difundir los acervos que tenemos para invitar a investigadores a que respalden sus trabajos con los fondos con que cuenta", en esa y en otras disciplinas.

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