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Opiniones sobre esta Nota

Eurbi et Orbi; A propósito del Santuario Diocesano de Nuestra Madre Santísima de la Luz
Por: Luis Felipe Calvo, Sábado, 31 de Mayo de 2008

Como proceso social en construcción, la identidad supone la formación de un sujeto (individual o colectivo) a partir de determinismos culturales (desde el género hasta la sexualidad), el autorreconocimiento y la aceptación de alteridades que definen a dicho sujeto. No somos sólo lo que creemos ser, sino también el cómo nos ven los otros.

Desde la identidad, según adelanta en el prólogo, Pascual Zárate Ávila propone en "El santuario diocesano de Nuestra Madre Santísima de la Luz" (Ediciones del Manantial 2007) un recorrido por los espacios restaurados del templo homónimo salvaterrense como ejercicio de "educación de la población para su participación ciudadana".

En "El santuario diocesano de Nuestra Madre Santísima de la Luz", la exégesis hace olvidar que la identidad responde a una sinergia cultural que desborda causalidades. No se trata de negar las interpretaciones que ofrece el texto de Zárate Ávila, sino de cuestionar su eficacia como recurso para razonar desde el presente el fundamento del pasado; no se trata de de(s)preciar la urbi sino de asumir que somos ciudadanos del orbi , y que la familia y la aldea ya no son los reductos de antaño, sino espacios que participan del irrevocable proceso de la globalización.

Con un diseño perfectible, al que acaso conviniera mejor un mayor despliegue fotográfico de algunas imágenes, el uso permanente de la doble columna y otro formato de impresión, "El santuario diocesano de Nuestra Madre Santísima de la Luz" constituye un libro de cuidada edición —quien esto escribe apenas si detectó un par de erratas: "desición", pág. 16, segundo párrafo; "exámetros", pág. 62, segundo párrafo—, un texto cuya mayor cualidad pudo residir en lo que el Pbro. Jorge Zárate Rodríguez, párroco del Santuario Diocesano, da por un hecho: instruir a los lectores y proveerles "un mejor conocimiento de este recinto sacro".

No fue así. En sus comentarios, Pascual Zárate Ávila tiende a la catequesis y relega u olvida cuestiones más mundanas como la datación de las obras de las que habla. Su posición es más la de un devoto que la de un historiador. De ahí que ante las imágenes de los santos que pueblan el santuario diocesano en estudio, prefiera las hagiografías antes que indagar en la vida de los autores de tales imágenes; de ahí que se aborde el estudio del recinto como un espacio para la contemplación antes que como un espacio para la congregación. Lo segundo habría hecho énfasis en su arquitectura, lo primero supuso un acercamiento a su simbología.

Zárate Ávila hace una lectura determinista de la simbología presente en el santuario diocesano de Nuestra Madre Santísima de la Luz, e interpreta el hoy desde una postura que tomada literalmente apenas si dejaría resquicios para la disensión. Derivar la noción de lealtad y de entrega a una causa de "la experiencia impuestas a Job por Dios" (pág. 54) supone limitar al judeocristianismo la práctica de esas virtudes.

"El santuario diocesano de Nuestra Madre Santísima de la Luz" no es un libro fallido, pero sí cuestionable. Su objetivo es claro, la consumación dudosa, más que nada por ser el texto una aproximación mediada por la fe a un espacio arquitectónico que como tal responde a dictados racionales. Una vez olvidado como ejercicio de "educación de la población para su participación ciudadana", el libro de Zárate Ávila vale entonces como el estudio puntual de la iconología del santuario diocesano de Salvatierra. Así como el conocimiento de la etimología de la palabra "cálculo" no hace a nadie mejor matemático (el ejemplo proviene de Borges), el conocimiento de su ciudad no convierte a nadie en un mejor y partícipe ciudadano. Para ello ni siquiera bastan los libros de Civismo.

El santuario diocesano de Nuestra Madre Santísima de la Luz .

Pascual Zárate Ávila

Ediciones del Manantial, 2007.

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