Las Momias de Guanajuato han sido un ícono de la ciudad del mismo nombre. Desde hace décadas, tal vez más de un siglo, esta localidad del centro de México se insertó dentro del imaginario popular nacional e incluso internacional como una auténtica "fábrica" de momias humanas naturales.
No son las únicas, claro, pues existen otros lugares del país que experimentan fenómenos similares, como el convento de San Ángel en la ciudad de México, algunas cuevas del norte del país y de Baja California, y por supuesto las dos docenas de momias de Celaya.
Pero sin duda son las de Guanajuato las que han logrado la enorme popularidad que les ha permitido constituirse en el mayor atractivo turístico de una ciudad de por sí con muchos otros atractivos.
Pocos turistas eluden visitar el museo instalado en las viejas catacumbas del panteón municipal de Santa Paula en la punta del cerro Trozado, y los que lo hacen alegan motivos que van desde el simple miedo, hasta el desprecio cul-terano hacia una atracción morbosa.
Pero nadie es indiferente a los 115 cuerpos que se han acumulado desde que en 1869, pocos años después del estreno de ese panteón civil, se encontró el cuerpo preciosamente preservado del médico francés Remigio Leroy, muerto apenas un lustro antes.
Las Momias de Santa Paula no se crean en la tierra, sino en los nichos, que logran aislar los cuerpos de los factores de degradación natural. Han sido muchos más los cuerpos momificados, pero sólo se pueden exhibir los que no son reclamados por sus familiares.
Muchas momias más han sido destruidas por el deseo de la parentela de no ver expuesto al tío, a la abuela, a la curiosidad de turistas fisgones.
La importancia de este museo rebasa el simbolismo cultural que implica este depósito macabro, que evidencia la fascinación mexicana por la muerte, tan lejana al menos como la poesía fatalista de Nezahualcóyotl.
Hoy día esta colección se ha convertido en un componente básico de los ingresos municipales. Según un reporte de la oficina de acceso a la información del gobierno municipal, en los primeros nueve meses de este año ingresaron al museo de las momias 307 mil 451 visitantes.
Es decir que es esperable que al año ingresen más de 400 mil, cada uno pagando entre 15 y 50 pesos, excepto los minusválidos que pagan un módico pesito.
En este año 2009 el impuesto predial del municipio de Guanajuato representa casi 26 millones de pesos. Pero los ingresos por el cobro de los accesos al museo de las momias representan 26 millones 132 mil pesos, más alrededor de 400 mil por la renta de los locales comerciales y el cobro del estacionamiento frente al museo.
Si consideramos que el total de ingresos del municipio suma poco más de 338 millones de pesos al año, vemos cómo un 7.8% de esa cantidad proviene de las momias. Es extraordinario considerando que es un museo.
¿Habrá otro museo en México que genere tantos ingresos?