El 5 de noviembre de 2012, el Albergue San José, ubicado en Huehuetoca, estado de México, cerró debido a que bandas del crimen organizado se asentaron en esa región para extorsionar a los migrantes que intentan montar sobre "La Bestia"
HUEHUETOCA, México.- Un comedor del centro de México que apoya a migrantes centroamericanos que van rumbo a Estados Unidos sobre trenes de carga reabrió sus puertas este lunes luego de que la amenaza del crimen organizado lo obligó a cerrar hace más de dos meses.
El 5 de noviembre de 2012, el Albergue San José, ubicado en Huehuetoca, estado de México, cerró debido a que bandas del crimen organizado se asentaron en esa región para extorsionar a los migrantes que intentan montar sobre "La Bestia", el tren de carga que va desde la frontera con Guatemala hasta la estadounidense.
Pese a que esta situación puso en riesgo incluso a los voluntarios, las autoridades no reaccionaron y se tuvo que cerrar el comedor, dijo a la AFP Andrea González, una de sus coordinadoras. "Ahora parece que vamos a contar con apoyo de la policía estatal, que va a poner una patrulla las 24 horas", añadió.
Los criminales, "eso es lo que más hay en México", contó a la AFP Héctor, un guatemalteco de 40 años, cuyo periplo clandestino hacia el "sueño americano" ya ha durado más de dos meses.
"Aquí cobran una renta" para poder abordar el tren, añade este hombre de sonrisa sin dientes, que dudó en revelar el nombre de la banda criminal que opera en esa región. "Los Zetas", murmura.
"Me ha tocado tener que huir. Ayer precisamente estábamos pasando por aquí, y nos dimos cuenta que en un basural que hay por allá arriba, mataron a uno por asaltarlo. Mucha gente tiene miedo", dijo.
En agosto de 2010, fueron hallados en Tamaulipas los cuerpos de 72 migrantes de Centro y Sudamérica que fueron ejecutados por Los Zetas en la peor masacre de la historia contemporánea de México, mientras que en abril de 2011 se encontraron en ese mismo lugar fosas comunes con 193 cuerpos de emigrantes mexicanos y extranjeros.
En el estado de México, lo habitantes se han quejado por el incremento de la inseguridad desde la llegada de los migrantes indocumentados, por lo que en julio pasado fue clausurado el albergue San Juan Diego, en Tultitlán.
Sin embargo, los vecinos de Huehuetoca "no se han quejado hasta ahora (por el comedor)", aseguró González, quien junto con grupos de jóvenes estudiantes ofrecen duchas, servicio médico, ropa, comida y asesoría jurídica a los cientos de migrantes que pasan por ese lugar cada mes.
Según cifras oficiales, unas 140.000 personas, la mayoría centroamericanas, ingresan ilegalmente a México para ir a Estados Unidos, muchas de las cuales enfrentan abusos por parte de las autoridades; así como robos, extorsiones, secuestros, violaciones y asesinatos de bandas del narcotráfico.
Sin embargo, organizaciones no gubernamentales estiman que ese flujo de migrantes indocumentados es hasta tres veces mayor.
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