Desde hace más de 30 años el espectáculo es ya una tradición en la fiesta del pueblo
Colores, lentejuelas, y un espectacular vestuario acompaña las coreografías que las bailarinas realizan sobre el escenario. Foto: Miguel Castro
El circo es por excelencia uno de los espacios mágicos para niños y adultos, la pista se convierte en un lugar en donde los seres fantásticos se vuelven realidad, donde la música, el arte y la diversión tocan el alma de quienes acuden a disfrutar del espectáculo.
En León uno de los referentes más enraizados entre la población es el circo “de la carpa” que se instala desde hace ya 30 años en la Feria, aunque éste es uno de los tantos puntos en donde presentan su espectáculo lleno de colorido, diversión y sobre todo sorpresas.
Roberto Campa, el líder de este espectáculo, compartió con correo la experiencia de ser “gente del circo”, aunque menciona que son personas comunes que tienen un talento especial.
Son 50 personas las que realizan a diario actos de equilibrismo y magia, todos los que conforman el Circo Roberts han viajado a lo largo del continente americano, incluso han tenido la oportunidad de presentarse ante el público inglés, uno de los más exigentes.
De familia
Don Roberto, como lo conocen en el circo, recordó que su primer acercamiento con el circo fue cuando tenía poco más de tres años, al salir como “payasito” acompañando el número de sus tías, quienes eran contorsionistas, por lo que asegura que la profesión que él y su familia eligieron es como cualquier otra, la única diferencia es que viajan por el mundo para hacer olvidar los problemas a los demás.
Aseguró que la vida del circo siempre es vista como algo fuera de lo común por no contar con un lugar fijo de residencia, pero para ellos es una oportunidad para poder conocer una infinidad de lugares y personas.
No todo es felicidad
La familia Campa, en su mayoría integrantes del Circo Roberts, aseguraron que no todo es alegría en la vida del circo.
Campa contó que una de las dificultades es la educación de sus niños dado que tienen que inscribirlos por dos o cuatro semanas en escuelas particulares, porque en las públicas no son aceptados, y también se complica contar con un maestro de base porque pocos aceptan viajar al menos 10 meses al año por el país.
La magia detrás del telón
Antes de cada espectáculo los integrantes del circo se reúnen para darse consejos, para darse ánimo y sobre todo para pedir que la función tenga éxito.
Son minutos de encuentro entre la gran familia del circo, es un espacio en donde comparten una espiritualidad sólo ellos han vivido dentro del espectáculo, es un espacio donde las personas físicas se convierten en seres mágicos, en donde los trajes de lentejuela son parte de la piel, y las sonrisas son el símbolo que los define.
Ante los aplausos del público cada uno hace su presentación: los malabaristas, las chicas con sombreros de plumas, los trapecistas y los payasos, el alma de este centenario espectáculo.
Énfasis
Con emoción, Don Roberto cuenta que son el único circo mexicano que se ha presentado en diversas ocasiones en la pista de Blackpool en el Castillo de Leeds, en Inglaterra. “Es un lugar donde se ha presentado un circo durante 99 años, y ser los primeros mexicanos la verdad fue muy especial”, dijo.
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