Para protegerse del oro, un metal precioso pero también tóxico, una bacteria no encontró nada mejor que solidificar el oro líquido, razón por la cual se la encuentra en abundancia en la superficie de las pepitas.
PARÍS, Francia.- Para protegerse del oro, un metal precioso pero también tóxico, una bacteria no encontró nada mejor que solidificar el oro líquido, razón por la cual se la encuentra en abundancia en la superficie de las pepitas.
hace algunos años los investigadores demostraron que una de esas bacterias, Cupriavidus metallidurans, podía acumular partículas ínfimas de oro en el interior mismo de sus células para protegerse de los iones de oro soluble.
Un equipo de científicos canadienses quiso comprobar si la bacteria Delftia acidovorans, que cohabita en las pepitas con C. metallidurans, podía actuar igual.
Descubrieron así que D. acidovorans no metaboliza el oro soluble como su congénere y en cambio lo solidifica en el exterior, bajo una forma no tóxica. Más precisamente, esta bacteria secreta una molécula, "delftibactina", capaz de hacer que precipiten los iones de oro en suspensión en el agua para crear estructuras sólidas complejas en las pepitas.
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