Luego de cinco años de ardua labor de restauración, se exhibe una de las pocas colecciones de textiles prehispánicos recuperadas en el país
MÉXICO, D.F.- Luego de cinco años de ardua labor de restauración, se exhibe una de las pocas colecciones de textiles prehispánicos recuperadas en el país; compuesta por nueve fragmentos de tejidos, un bulto mortuorio con diseño de ranas y una cuerda de fibras, con presunta antigüedad de mil 400 años, en el recién reabierto Museo de Los Altos de Chiapas, en San Cristóbal de las Casas.
Así lo señaló el arqueólogo Miguel Báez, curador de los acervos del recinto museístico, quien resaltó que localizar fibras en excavaciones arqueológicas es “rara avis”, pues requieren para su preservación a lo largo de los siglos, de condiciones ambientales particulares como la sequedad y la calidez, presentes en la Cueva de El Lazo, en la selva El Ocote, donde fueron rescatadas hace 15 años las piezas que ahora se exponen.
“Aquí, en el Museo de Los Altos de Chiapas, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), creamos las condiciones de temperatura y humedad necesarias para mostrar casi una decena de los 65 fragmentos de textiles prehispánicos, rescatados en 1997 de ese abrigo rocoso de la región zoque de Chiapas”, señaló.

Una de las pocas colecciones de textiles prehispánicos recuperadas en el país, se exhiben en el Museo de Los Altos de Chiapas, en San Cristóbal de las Casas
Ardua restauración
Explicó que previo a su integración a los acervos del Museo de Los Altos, los 65 trozos textiles y otros 40 materiales orgánicos de la Cueva de El Lazo, fueron sometidos a una ardua labor de restauración —entre 2006 y 2011—, de manera que hoy en día nueve de ellos son expuestos de manera permanente en sus vitrinas.
Tales trabajos, a cargo de la restauradora Martha Sánchez Valenzuela, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, arrojaron que 58 por ciento de la colección de 65 fragmentos son una combinación de fibras duras (palma o carrizo) y suaves (algodón posiblemente), 36 por ciento son de algodón y 6 por ciento de agave.
En cuanto a los pigmentos que los antiguos zoques usaron para teñirlos, se determinó que el naranja procede de la semilla del árbol del axiote o bija, el azul añil de la planta indigófera y el negro del carbón.
La misión del INAH es conservar y difundir, anotó el arqueólogo Miguel Báez, “en el caso particular de los textiles esto no siempre es posible debido a su fragilidad; de ahí que para exhibirlos debieron pasar por un largo proceso de conservación y restauración. En ese sentido, los tejidos prehispánicos del Museo de Los Altos, conforman un muestrario prácticamente inédito”.
Destaca uno
De los fragmentos, destaca uno en el que se observa el diseño de un personaje con una nariz larga y curva, que puede estar relacionado con una deidad de la lluvia, asimismo, el patrón textil parece “recrear una especie de códice bordado, pues se observan grecas escalonadas que significan el agua o el relámpago, es decir, está tratando de contar una historia”.
Miguel Báez anotó que, muy probablemente, todos los materiales encontrados en la Cueva de El Lazo, entre ellos restos óseos de infantes que fueron envueltos en fardos, formaron parte de una ofrenda realizada por grupos zoques, entre 600 y 900 d.C., para propiciar lluvia y fertilidad.
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