Pese a su postura, les hubiera agradado percibir cierta dosis de comprensión, señalan
MÉXICO, D.F.- Cumplen con las formas y aseguran que las muestras de reprobación escuchadas en el estadio Azteca fueron merecidas, aunque eso no quiere decir que los corazones de los seleccionados nacionales no estén heridos, en especial por el diminuto margen de error otorgado al equipo de José Manuel de la Torre.
Tras el inmaculado paso en la anterior ronda eliminatoria y la histórica consecución de la medalla áurea en Londres 2012, les hubiera agradado percibir cierta dosis de comprensión, por lo que algunos son irónicos y solicitan la misma reacción si triunfan en su siguiente presenta-ción como locales: martes 26 de marzo, contra Estados Unidos.
“Me pone triste, porque esta es mi tercera eliminatoria y sé lo que a veces cuesta ir de visitante, sentir cómo el público siempre apoya a sus selecciones, se hace sentir”, comparte Carlos Salcido. “Siempre nos reciben muy mal cuando vamos fuera. Aunque su equipo vaya perdiendo, siguen apoyando”.
“Teníamos bastante tiempo que no jugábamos así aquí y es triste, porque –en lugar de seguir apoyándonos— la gente se molesta… Tiene toda la razón, no digo algo, pero ojalá que en el próximo partido que juguemos en casa y lo ganemos, nos abucheen”.
Distanciamiento que inició con las frías victorias sobre Guyana (3-1) y Costa Rica (1-0), además del revés frente al combinado dirigido por Jürgen Klinsmann (0-1), en duelo amistoso.
Ironías de la vida: la catedral del futbol mexicano se le ha indigestado al Tricolor del “Chepo” de la Torre.
“Si soy aficionado y vemos lo que estábamos haciendo, a lo mejor reacciono igual”, confiesa Andrés Guardado, quien es respaldado por José de Jesús Corona: “Muy respetable (la reacción de la multitud). La gente paga por un boleto y la expectativa era muy alta, mas no se cumplió. Fue afortunado llevarnos un empate por cómo se dieron las circunstancias”.
Diagnóstico tan cruel como cierto, y en lo que todos están de acuerdo en que anoche se vio una de las versiones tricolores más amargas durante el actual proceso: “Si no (fue) el peor, (sí) uno de los peores (encuentros)”, reconoce Salcido.
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