No hay boicot que detenga a la masa futbolera. En el México-Dinamarca se impone la afición de los connacionales avecindados en Arizona, a las múltiples quejas de los migrantes, molestos por el maltrato que provoca la Ley SB1070
PHOENIX, E.U.- No hay boicot que detenga a la masa futbolera. En el México-Dinamarca se impone la afición de los connacionales avecindados en Arizona, a las múltiples quejas de los migrantes, molestos por el maltrato que provoca la Ley SB1070, y empeñados, por ello, en reducir el flujo de asistentes al partido, con tal de evitar más deportaciones y de mandar un mensaje a las autoridades.
“No somos criminales ni ilegales. Somos trabajadores de estas tierras, que pertenecen a los habitantes originales”, dice el comunicado de grupos pro migrantes.
Apenas medio centenar de personas asisten a las afueras del estadio de la Universidad de Phoenix, entre 101 Freeway y Glendale Ave, encabezados por los líderes del Comité de Defensa del Barrio, Salvador Reza y Enrique Tupac, quienes protestan a la distancia, mientras la afición trico-lor se retrata en las taquillas con tal de ver a sus ídolos.
“Hemos terminado nues-tro plantón. Estuvimos cerca de 50 personas en la entrada del coliseo. Resultó muy efectivo, y es que alguien tenía que poner el mensaje de defender al pueblo y no venderse, no tapar el ojo de los que hablamos”, comparte Tupac.
“No es posible que no-sotros paguemos impuestos para que nos deporten. Esta manifestación se realizó con los Comités de Defensa del Barrio, llegaron alrededor de 50 personas al frente del estadio”, expone.
La permanencia de los manifestantes dura alrededor de dos horas. “Vinieron familias de todo el valle, niños, ancianos, mujeres, que son las personas más afectadas por las redadas de la Policía, las cuales las hacen en esta zona del estadio”, acusa.
Publicar tu comentario