Caín apuntó que la ventana para un tercer enfrentamiento con el brasileño está abierta
MÉXICO, D.F.- Antes de conceder la revancha contra el brasileño, Junior dos Santos, el nuevo campeón de los pesos pesados del UFC, Caín Velásquez, se detiene a disfrutar el título por el que tanto esperó. Lo hace en suelo mexicano y con parte de la gente que lo ha cobijado desde que empezó su aventura dentro del octágono de la empresa más famosa y reconocida dentro del mundo de las Artes Marciales Mixtas.
En noviembre de 2011, el orgulloso representante del Brown Pride, perdió el cinturón de la división, víctima de un nocaut que Dos Santos conectó a los 64 segundos de iniciar el combate. Duros golpes que lejos de lastimar su físico, hirieron el orgullo del pelador, que hizo de aquella experiencia, el principio de una renovación.
El panorama fue muy diferente en la pelea estelar del UFC 155, el pasado 29 de diciembre, Caín consiguió recuperar el ce-tro, después de cinco rounds en la jaula. Una demostración de poder y técnica que silenciaron a los centenares de aficionados brasileños que se dieron cita en el MGM de Las Vegas.
“No hubiera preferido un nocaut rápido, la pelea me gustó tal como fue, yo ganando todos los rounds y mostrando lo que puedo hacer”, señaló Velásquez Ramírez, quien detalló que con la preparación que logró, se sintió todo el tiempo seguro de derrotar al peleador carioca.
El mexicano-estadounidense confesó que a diferencia del primer choque contra Junior dos Santos, ahora sí pudo establecer su estilo de pelea.
Contrario a lo que muchos analistas opinaron, Velásquez afirmó que jamás sintió que dos Santos estuviera noqueado, por lo que aplaudió la labor del réferi en el octágono.
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